Cocina armenia

Con sabor a desierto



"...sabores compartidos por los patrimonios gastronómicos de Siria, Arabia Saudita, Irak, Irán, Líbano, Paquistán y Grecia..."




La cocina de Armenia posee un evento en su historia que la define: el periodo soviético que comienza hacia 1920; esto hizo que se abriera la influencia a toda las costumbres culinarias del Este. Antes de este hecho, otras culturas fueron dejando su huella en la cocina Armenia, quizás por ser lugar de paso. Claro ejemplo es el de la cocina griega, que a través de Alejandro Magno entró a la región. Así también lo hicieron, los platos de la cocina mongola y de la cocina turca debido al reinado del Imperio Otomano.



Comunidad Armenia en Argentina


La mayoría de los miembros de la comunidad Armenia se instaló en la zona de Palermo viejo. La base de su gastronomía de sabores fuertes y bien definidos, son las verduras.
Ciertos platillos se presentan como picadas: hommus, muttabl, puré de berenjenas, en ambas preparaciones se usa la pasta de sésamo, mucho limón y ajo; basterma (especie de jamón crudo) y suchuj (chorizo armenio).

Entre los platos calientes se destacan el mithugov kefte (albóndiga, los zapallitos y morrones rellenos con arroz y carne picada cocida) y la famosa ensalada tabule y una pasta a base de morrones llamada muhamara.

Los postres son muy dulces: canela, nueces y clavos de olor no pueden faltar entre sus componentes. El más destacado y típico es el baklava. Por su parte el locum es una caramelo de goma con gusto a rosa.
La tradición culinaria Armenia tiene cada vez mayor aceptación entre los que no pertenecen a la comunidad. Sus sabores son también compartidos por los patrimonios gastronómicos de Siria, Arabia Saudita, Irak, Irán, Líbano, Paquistán y Grecia, donde muchos recalaron antes de venir a estas tierras.




A los postres…

Son un auténtico símbolo de ofrecimiento de hospitalidad en la cultura de Armenia. En la época soviética los postres se hacían exclusivamente de forma casera, sin embargo, ahora la elaboración de postres es un negocio floreciente. La pastelería de la cocina armenia es un cruce de diferentes culturas.

Los postres tradicionales son el gata (elaborado con café) y el nazuk , ambos de ardua elaboración. El gata es un postre con innumerables variantes muy típico en las celebraciones. Otros postres armenios son el kadaif, que se trata de un pastel elaborado con ricota o nuez y el bakhlava ya mencionado, elaborado como un milhojas, con nueces, bajo influencia de la cocina turca. Puede tener forma de deditos o milhojas cuadrada (Gurebie).


Algunos ingredientes típicos en la pastelería armenia son el beze, merengue muy empleado como recubrimiento de los dulces, las frutas secas y el sardar, que no es otra cosa que miel cristalizada.



Nuestra receta

Baclava


(Ingredientes para 20 personas)


para la Manteca

Masa fila: ½ kilo
Manteca: 150 gramos

para el Relleno

Nueces picadas: 300 gramos
Azúcar: 3 cucharadas
Canela molida: 1 cucharadita


para el Almibar

Azúcar: 1 kilo
Agua: 2 tazas
Jugo de limón: 1 cucharada

Preparación

.Colocar en una cacerola el agua, el azúcar y el limón y llevar al fuego.
.Cuando rompa hervor dejar cocinar por 5 minutos más hasta que tome punto hilo. Dejar enfriar y reservar.
.Derretir la manteca y reservar.
.En una asadera enmantecada colocar la mitad de las hojas de masa fila pincelando con la manteca derretida entre capa y capa.
.Distribuir el relleno en la asadera y colocar el resto le la masa fila sobre el relleno, pincelando con manteca entre capa y capa.
.Cortar en cuadrados y cocinar el horno medio hasta que se doren.
.Retirar la asadera del horno, esperar 5 minutos y echarle el almíbar.
.¡Bon apetit!



fuente consultada


.Wikipedia
.Cocina de Armenia
.Consejo Nacional Armenio
.Álvarez, Marcelo y Pinotti, Luisa. A la mesa. Ritos y retos de la alimentación argentina. Editorial Grijalbo. Año 2000.



Informe de Natalia Jaime

Cocina Árabe



La llegada de los “turcos”





“Cuando todos estaban alegres,
una odalisca danzaba entre las mesas…”
Jorge M.






El más temprano subgrupo de los inmigrantes del mundo árabe estuvo conformado por sefaradíes oriundos del Magreb que llegaron luego de la guerra hispano-marroquí de fines de la década de 1850. procedentes de los países que constituían el Imperio Otomano, los así llamados turcos” aparecen en el escenario local desde la década de 1880.

Catalogados en un principio como griegos y turcos, los contingentes incluían armenios, egipcios, iraquíes, libaneses, sirios, palestinos y turcos. Sea que fuesen de religión cristiana, musulmana o judía, gran parte de estos recién llegados hablaba una lengua común que, sumada a otras características culturales, los unificaba como árabes. Impulsados a abandonar el Medio Oriente, en particular Siria y El Líbano, por una multiplicidad de factores, los “turcos” ya constituían una “comunidad en formación” en el cruce de los siglos: mientras el censo de 1895 sumaba 876 personas, el de 1914 reveló un grupo compuesto por 64.714 habitantes.


De los países árabes representados en nuestro país, la mayoría son sirios, también libaneses, armenios y palestinos en menor grado. En Buenos Aires los barrios elegidos para asentarse serían los de Palermo viejo y Villa Crespo. Aunque los primeros, tal como ocurría con la mayoría de los inmigrantes se ubicaron cerca del puerto, por la calle Reconquista; con el tiempo, sumaron también San Cristóbal, Constitución y la calle Jujuy. En el interior del país los principales destinos fueron: Tucumán, Jujuy, Salta, Catamarca, la Rioja, Santiago del Estero y Mendoza, constituyéndose en la tercera colectividad, después de la española y de la italiana.





Simple, macrobiótica y perfumada

“El pan árabe, con su masa fina y redondeada hecha a base de levadura y cocinada sobre piedras calientes, se ha constituído en una variante imprescindible en cualquier confitería o bar urbano.”


En cualquier caso, la cocina árabe en general se caracteriza por ser simple, natural, macrobiótica y muy perfumada. Abundan las legumbres, vegetales, frutas secas y poca carne; arroz, carne de cordero, pan y dátiles son los ingredientes principales.

A diferencia de la mesa europea, los platos se disponen en variadas cantidades en forma conjunta: platos fríos, platos calientes (que se mantienen en hornillos) y postres. Actualmente en cualquier supermercado se consiguen las deliciosas empanadas árabes, el pan árabe envasado, la pasta de maní (Mantecol), el anís y el trigo burgol. Sin olvidar, por supuesto, la rutina del café y la práctica de tomarlo “a la turca”.


Los principales ingredientes utilizados en el país son: la carne vacuna, el trigo, las hojas de parra, el arroz, las habas, los porotos, los garbanzos, las aluvias, el tomate, el pepino agridulce, el vinagre, la cebolla y un enorme surtido de especias.


Una picada árabe incluirá hommus, la crema de garbanzos hervidos y machados en mortero, condimentados con pasta de sésamo, ajo, limón y agua; babagannush, berenjenas asadas al carbón, enfriadas sin piel y en un puré con la puylpa de un suave sabor ahumado; y keppi nahie (crudo o cocido), un trozo de pierna de cordero machado en un mortero durante aproximadamente una hora; luego se condimenta con jugo de tomates, cebollas, morrones y se mezcla con trigo candeal o burgol, también finamente machado formando un puré.

En cuanto a los postres, son tan dulces que resultan empalagosos para muchos paladares no habituados; consisten en masas de pasta filo, rellenas con frutos secos, dátiles, ciruelas y roseadas con abundante almíbar.


Jorge Cafrune, cantor popular argentino



Jorge Cafrune nació en el seno de una familia de origen árabe, en la que sus abuelos paternos y maternos eran inmigrantes provenientes de Siria y El Líbano. Por esa razón recibió el apodo de "El Turco", sobrenombre habitual en la Argentina aplicado a los descendientes de árabes.



fuente consultada

.Álvarez, Marcelo y Pinotti, Luisa. A la mesa. Ritos y retos de la alimentación argentina. Editorial Grijalbo. Año 2000.
.Wikipedia.org
.Todoarabe.com.ar


Informe de Natalia Jaime



Las “cocinas étnicas”
en la Argentina






“…para los 475 restaurantes étnicos que se han censado en Buenos Aires, las estadísticas señalan la representación de cuarenta y ocho “etnias” diferentes…”


Antes de considerar el caso Argentina, es necesario aclarar que las antiguas dietas étnicas, introducidas por los inmigrantes en América a partir del siglo XIX, no conservaron sus formas originales. Múltiples y complejos motivos relacionados con las necesidades de adaptación (como por ejemplo el aumento o alteración de las horas de trabajo o la imposibilidad de mantener conductas alimentarias ligadas a prácticas religiosas) hicieron que estas cocinas debieran acomodarse a las nuevas circunstancias.

En el período comprendido entre 1880 y 1930, la falta de trabajo luego de las guerras, más la devastación y el hambre, constituirán el común denominador de la historia migratoria de casi todos los grupos que llegaron a la Argentina.



A estas causas se suman la persecución política y étnica, sobre todo durante y después de la Segunda Guerra Mundial. Las cocinas de estas colectividades (italianos, españoles, àrabes, judíos, armenios, franceses, alemanes, daneses, austríacos, polacos, griegos, japoneses, chinos… y la lista continúa) constituyeron un archipiélago gastronómico.


Algunos platos se incorporaron con modificaciones y adaptaciones al patrón nacional y a los paladares locales y otros, integrantes de las cocinas de los grupos menos numerosos, se afincaron en las mesas familiares, en los clubes y asociaciones de colectividades (el Club Polaco, el Club Sirio, Asociación Cultural Armenia o el Centro Vasco Francés), tratando de mantener sus sabores originales.

En la década 1990, estos clubes ya asociaciones compartirán con el nuevo movimiento de los restaurantes “étnicos” las pasiones dirigidas a los sabores propuestos por cocinas exóticas. La “cocina étnica” (expresión con bautismo europeos y deficiencia conceptual) ha terminado por inscribir en su nómina un aluvión gastronómico exagerado con inclusión de pastas italianas, guisados españoles y postres franceses.


Niñas actuando en el Club Sirio-Libanés


En estos términos, para los 475 restaurantes étnicos que se han censado en Buenos Aires, las estadísticas señalan la representación de cuarenta y ocho “etnias” diferentes; sin embargo, el 43% de los restaurantes apuntados son italianos, el 10% españoles, el 6% chinos y el 5% franceses.


Luego se anotan los japoneses, árabes, mexicanos, armenios, alemanes, rusos, y acercándose a la singularidad, peruanos, vascos, griegos, daneses, polacos, indios y vietnamitas. Es tiempo de recuperar, entonces, algunos aportes.


fuente consultada

-Álvarez, Marcelo y Pinotti, Luisa. A la mesa. Ritos y retos de la alimentación argentina. Editorial Grijalbo. Año 2000.
-Yad Vashem
Taller de Cocina Veracruz-Cocina mexicana tradicional


Informe de Natalia Jaime

Sabores étnicos: Cocina de Colectividades


Hace ya tiempo, venimos desarrollando en El Blog de la Escuela todo lo referente a la cocina regional, esencialmente de nuestro país. Ahora, veamos qué hay para decir respecto del origen de lo que denominamos “cocina regional o nacional”.
Esta cuestión se ve magistralmente abordada por parte de los antropólogos Marcelo Álvarez y Luisa Pinotti en su libro “A la mesa. Ritos y retos de la alimentación argentina”, de Editorial Grijalbo, © 1999.
Aquí, entonces, encontraremos algunas de las observaciones que esclarecen en este sentido la esencia de los procesos culinarios que derivaron en las sabrosas cocinas regionales.



“…una cierta combinación de aromas y sabores…”

Otros modelos culinarios y discursos sobre la comida conviven en la mesa argentina, alentados por diversos contingentes migratorios que se han sumado a las oleadas principales de italianos y españoles. Como ya se ha dicho, las estructuras de las respectivas cocinas, que dan lugar a tradiciones específicas, están definidas por cuatro elementos:
1- El limitado número de alimentos seleccionados de entre los que ofrece el medio, siendo los criterios de selección, por lo general, la facilidad de acceso y las cantidades que se pueden recoger en función de la energía que hace falta emplear para obtenerlas.
2- El modo característico de preparar los alimentos (por ejemplo, cortados, asados, cocidos, fritos, horneados).
3- El principio o los principios de condimentación tradicional del alimento base de cada sociedad.
4- La adopción de un conjunto de reglas relativas al número de comidas diarias, el consumo individual o en grupo, la separación de determinados alimentos para fines rituales y religiosos y la observación de tabúes.


A partir de esta consideración básica, las cocinas pueden ser acotadas a una dimensión étnica, nacional y/ o regional. En cualquier caso, unos de los aspectos más distintivos de una determinada cocina estaría conformado por cierta combinación específica de aromas y sabores, lo que permitiría la fácil identificación de los platos como un producto característico de una cocina particular.
Según señalan Farb y Armelagos, la diferenciación de las cocinas esta dada por el “principio de condimentación” que acompaña la preparación de los alimentos básicos. Así, por ejemplo, la presencia de aceite de oliva, tomate, albahaca, tomillo, orégano y ajo en una comida le otorga un empinado carácter italiano; la combinación de especias conocidas de un modo general como curries identifican a la comida de la India; el comino, el cilantro, la canela, el jengibre y la cebolla se incluyen en la gastronomía marroquí; y la utilización de pimiento, cebolla y manteca de cerdo remite a platos de la comida húngara.


Ciertamente, estos mecanismos de adscripción pueden conducir a la formación de estereotipos, como cuando al definir una cocina como francesa, española o china, en realidad se está
extendiendo a todo un país los modos de cocinar que probablemente sean identificatorios de una clase o una región determinadas. Aún así, atravesando las marcadas diferencias regionales y de clase, hay ciertos elementos básicos que permitirían observar cierta unidad y tradición a lo largo del tiempo.

En realidad, lo que se define como cocinas nacionales o incluso “grandes cocinas” ha tenido un desarrollo relativamente reciente. En la Edad Media, una alimentación básica bastante semejante atravesaba varias regiones del corazón de Europa; incluso, como en la Provenza del siglo XIV, había pocas diferencias entre la mesa del señor y la de sus vasallos. Por su parte, las cocinas regionales francesas no llegaron a afirmarse hasta entrado el siglo XIX.

Los procesos de identificación se producen por apropiación de objetos (alimentos) y mensajes significativos en el marco de determinadas y concretas condiciones ecológicas, demográficas, tecnológicas, sociales, políticas, económicas e ideológicas. Así, por ejemplo, la cocina norteamericana es dependiente de un contexto de abundancia de alimentos, diversas corrientes migratorias presentes en su formación como nación, inclusión de otras tradiciones culinarias y la hegemonía de ciertos productos como la carne y el maíz. Las gastronomías regionales de España y por tanto su “personalidad gustativa” se alimentaron de la propia historia: el tradicional fondo de cocina del aceite de oliva fue introducido desde el este mediterráneo en algún momento de los siglos de dominación romana; la cría de ovejas y corderos para comer se incrementó durante las invasiones de pueblos germánicos; los árabes introdujeron el arroz, la pimienta negra, el azafrán, naranjos y limoneros y parece que los dulces elaborados a base de almendras como el turrón y el mazapán: y de América, entre otros alimentos, fueron aceptados muy rápidamente el tomate (incorporado a platos típicos como el gazpacho) y el pimiento. El maíz, en cambio, fue cultivado en la vega de Guadalquivir como forraje, y no se impuso masivamente en Europa hasta el siglo XVII (su aceptación en Francia debería esperar hasta el siglo XIX).

fuente consultada

*Álvarez, Marcelo y Pinotti, Luisa. "A la mesa. Ritos y retos de la alimentación argentina.". Editorial Grijalbo. (c) 1999.

Informe de Natalia Jaime

Un informe para llorar: LA CEBOLLA

Tan vasto y no menos curioso es el universo de la gastronomía que, adentrarnos en él desde cualquier vértice que se desee, es proyectar una línea caprichosa hacia un lugar inesperado en donde un mantel florido, un poema, una receta, un bodegón renacentista, un aroma intenso, un trozo de queso o una simple calabaza son capaces de empezar a contar una historia… siendo el comienzo de algo que va mucho más allá de la amistosa cocina.


Así, en nuestro anterior informe hemos descubierto con delicioso estupor cuántas obras poéticas reflejan y descubren el ámbito culinario, el de la simple hogaza de pan y la mesa tendida al sol, el del vino y sus duendes, el de la mujer que perfuma de albahaca la comida de los suyos.

Hoy le pondremos la corona a la cebolla… reina de las salsas, fugazzas y sopas.

De esta manera, desde La Escuela del Chef, hemos decidido darle un lugar preponderante a este noble fruto de la madre tierra, cantado por poetas, investigado por científicos, ilustrado por artistas del pincel y el marcador, salteado en aceite por las madres y malempleado por graciosos de turno.

El poema “Nanas de la cebolla”, de Miguel Hernández, una de las más bellas composiciones poéticas de la España en guerra, se apropia de este elemento tan cotidiano y simple, convirtiéndolo en alimento del alma, para su niño y para su pena.

Esta vez escucharemos la inolvidable versión de Joan Manuel Serrat.
Seguidamente, la encomiable cebolla nos pondrá al día de sus novedades…






Allium cepa, o cebolla, es una planta herbácea bienal de la familia de las amarilidáceas. En el primer año de cultivo tiene lugar la "bulbificación" o formación del bulbo, mientras que el segundo año se produce la emisión del

"escapo floral" o fase reproductiva. Se sitúa entre las primeras plantas cultivadas. Teorizando, podemos situar su origen en Asia Central. Más certeza se tiene en su entrada europea por los griegos y romanos. La salsa provenzal, sin ir más lejos, deriva de un preparado alimenticio muy usado entre los gladiadores y legionarios: una mezcla de ajo, cebolla y aceite de oliva con posibles añadidos de laurel, perejil, albahaca y romero.
La cebolla es imprescindible en la cocina pues es uno de los condimentos más empleados en la gastronomía de todos los tiempos. Gracias a su carácter jugoso, la cebolla permite cocinar con muy poco aceite y agua. Encurtida, frita, rebozada, hervida, al horno o cruda la cebolla es digna de ser degustada.

A la hora de encaminarnos a la feria más cercana, se deben elegir los ejemplares que tengan el bulbo firme, sin brotes y que conserven intacta la piel, que será siempre crujiente.Para conservarlas bien no es recomendable introducirlas en la heladera o refrigerador. Por el contrario, se deben guardar en un lugar seco y ventilado, donde no tengan la luz directa, y colocadas sin amontonar.

¡FLOR DE PROPIEDADES!


La cebolla es un alimento rico en minerales y oligoelementos como calcio, magnesio, cloro, cobalto, hierro y potasio, entre otros. Contiene además, una nutrida cantidad de vitaminas A, B, C y E. Sus enzimas favorecen la fijación de oxígeno por parte de las células, colaborando en la función respiratoria.En cuanto a sus componentes principales son: agua (89%), glúcidos (8,6 g), fibra (1,6 g), proteínas (1,2 g) y grasas (0,2 g), con 38 calorías por 100 g.

Esta verdura aloja en su interior un aceite esencial que contiene una sustancia volátil llamada alilo, con propiedades bactericidas y fungicidas. Cabe destacar que su alto contenido de glucoquinina, sustancia hipoglucemiante denominada también como “insulina vegetal”, es empleada en el tratamiento contra la diabetes.
Estimula numerosas funciones orgánicas, pues es diurética, cardiotónica e hipoglucemiante.Tiene asimismo propiedades antisépticas y emenagogas (regulación del ciclo menstrual).Reduce, al igual que el ajo, la agregación plaquetaria (peligro de trombosis), así como los niveles de colesterol, triglicéridos y ácido úrico en la sangre.De manera general, favorece el crecimiento, retrasa la vejez y refuerza las defensas orgánicas, sobre todo frente a agentes infecciosos.
Recientes averiguaciones asocian el consumo de la cebolla con la inhibición del cáncer, pues sus compuestos azufrados serian los responsables en la lucha contra la aparición de células cancerosas en el estómago.


Composición por 100 g

Energía 43 kcal
Agua 89 %
Glúcidos 7,1 %
Lípidos 0,2 %
Proteínas 1,3 %
Fibras 2,1 %
Calcio 25 mg
Magnesio 10 mg
Potasio 170 mg
Hierro 0,3 mg
Vitamina C 7 mg
Vitamina B1 0,06 mg
Vitamina B3 0,3 mg
Vitamina B6 0,14 mg
Vitamina B9 0,02 mg
Vitamina E 0,14 mg
las funciones del estómago, ya que al ser diurética
es un eficaz depurativo del organismo.


"El que no llora, no mama..."

¿Por qué la cebolla nos hace lagrimear?


Las hojas carnosas que forman el bulbo de las cebollas poseen en sus células unas vesículas llenas de una disolución acuosa de sustancias muy irritantes y que quedan en libertad una vez que las pelamos.Debido a su caracter volátil, estas sustancias alcanzan pronto nuestros ojos provocándonos un abundante lagrimeo.La secreción de las lágrimas es una defensa de nuestro organismo para proteger nuestro sentido de la vista. De esta manera, disuelven lo tóxico, disminuyendo su concentración.


LA CEBOLLA MAS PIOLA DE TODAS...

Científicos de Nueva Zelanda y Japón han acabado con el drama de pelar cebolla: han creado una cebolla que "no hace llorar" mediante la anulación de la encima que produce esta reacción, ha informado la prensa neozelandesa.
Los científicos han anulado de la cebolla la encima que produce las lágrimas
Uno de los directores de la investigación, Colin Eady, señaló que el descubrimiento podría terminar con uno de los enigmas más importantes de la cocina, por qué motivo cortar una simple cebolla nos hace llorar.
Eady apuntó que este proyecto comenzó en 2002 después de que científicos japoneses localizasen la encima responsable de las lágrimas.
El científico reconoció que el sabor del bulbo podría verse afectado por este cambio en su composición aunque anticipó que cuando vaya avanzando la investigación podría "incluso mejorarse". Añadió que a pesar de la expectación que puede crear este nuevo descubrimiento en la sociedad, la mayoría de los hogares tendrá que esperar hasta dentro de 10 ó 15 años para poder cortar cebollas "sin lágrimas".
fuente *





ODA A LA CEBOLLA



PABLO NERUDA


Cebolla,
luminosa redoma,
pétalo a pétalo
se formó tu hermosura,
escamas de cristal te acrecentaron
y en el secreto de la tierra oscura
se redondeó tu vientre de rocío.
Bajo la tierra
fue el milagro
y cuando apareció
tu torpe tallo verde,
y nacieron
tus hojas como espadas en el huerto,
la tierra acumuló su poderío
mostrando tu desnuda transparencia,
y como en Afrodita el mar remoto
duplicó la magnolia
levantando sus senos,
a tierra
así te hizo,
cebolla,
clara como un planeta,
y destinada
a relucir,
constelación constante,
redonda rosa de agua,
sobre la mesa
de las pobres gentes.
Generosa deshaces
tu globo de frescura
en la consumación
ferviente de la olla,
y el jirón de cristal
al calor encendido del aceite
se transforma en rizada pluma de oro.
También recordaré cómo fecunda
tu influencia el amor de la ensalada,
y parece que el cielo contribuye
dándole fina forma de granizo
a celebrar tu claridad picada
sobre los hemisferios del tomate.
Pero al alcance
de las manos del pueblo,
regada con aceite,
espolvoreada
con un poco de sal,
matas el hambre
del jornalero en el duro camino.
Estrella de los pobres,
hada madrina
envuelta en delicado
papel, sales del suelo,
eterna, intacta, pura
como semilla de astro,
y al cortarte
el cuchillo en la cocina
sube la única lágrima
sin pena.
Nos hiciste llorar sin afligirnos.
Yo cuanto existe celebré, cebolla,
pero para mí eres
más hermosa que un ave
de plumas cegadoras,
eres para mis ojos
globo celeste, copa de platino,
baile inmóvil
de anémona nevada
y vive la fragancia de la tierra
en tu naturaleza cristalina.




¿Qué decir, entonces, de tan maravilloso y noble alimento después de tantos valores y propiedades como hemos enumerado...?

Qué sólo le faltaba un monumento:


MONUMENTO A LA CEBOLLA

Colombia, Santander.


Objetos triviales, erigidos para celebrar el consumismo masificado y su forma efímera, excentricidades proclamadas como el registro “El monumento a la cebolla” de Américo Castilla.

Construido en la entrada de la población, en la intercesión de la Avenida Tarcisio Arévalo, como un homenaje a los labriegos que a través de este producto le han dado identidad a aquella tierra .


En el estribo, algunas curiosidades:

Un personaje de cómics denominado "La cebolla asesina", cuyo autor Javirroyo, interpela al mundo de los vegetales a través de una cebolla de armas llevar...


Y por último, una bella coronación para este humilde informe gastronómico... la obra "Nanas de la cebolla", claro homenaje al poeta Miguel Hernández con quien hemos comenzado nuestra crónica. Podrán visitar la galería en línea de su autora, Maribel Moreno, pinchando el link correspondiente.




"NANAS DE LA CEBOLLA"

Obra de Maribel Moreno

Ahora sí, lágrimas sin pena mediante, nos despedimos...

Informe de Natalia Jaime

Poesía y Cocina


Palabras que

se deshacen en la boca...




La más trágica y bella canción de cuna de la poesía española:

Miguel Hernández está preso y en la celda sombría una carta, tan sólo una noticia de su amada Josefina toca su alma para siempre. Al poco tiempo de dar a luz, en medio de la miseria de la guerra, sólo se alimenta de pan y cebolla, haciendo un valiente homenaje al viejo dicho. Josefina no quiere desesperar a Miguel, le pide que se consuele sabiendo que al menos come para estar fuerte y amamantar a su hijo.

Extracto de la carta en respuesta de Miguel a Josefina:

"Estos días me los he pasado cavilando sobre tu situación, cada día más difícil. El olor de la cebolla que comes me llega hasta aquí, y mi niño se sentirá indignado de mamar y sacar zumo de cebolla en vez de leche. Para que lo consueles, te mando esas coplillas que le he hecho, ya que aquí no hay para mí otro quehacer que escribiros a vosotros o desesperarme..."


Cuando el poeta recibe la carta de su mujer, nos informa Francisco Esteve, Miguel "permaneció recluido, con una gran depresión, en los dormitorios, sin salir al patio de la prisión. Después de dos días de "autoreclusión", apareció en el patio y recitó de memoria este poema a sus compañeros..."


NANAS DE LA CEBOLLA



La cebolla es escarcha
cerrada y pobre:
escarcha de tus días
y de mis noches.
Hambre y cebolla:
hielo negro y escarcha
grande y redonda.
En la cuna del hambre
mi niño estaba.
Con sangre de cebolla
se amamantaba.
Pero tu sangre,
escarchada de azúcar,
cebolla y hambre.
Una mujer morena,
resuelta en luna,
se derrama hilo a hilo
sobre la cuna.
Ríete, niño,
que te tragas la luna
cuando es preciso.
Alondra de mi casa,
ríete mucho.
Es tu risa en los ojos
la luz del mundo.
Ríete tanto
que en el alma al oírte,
bata el espacio.
Tu risa me hace libre,
me pone alas.
Soledades me quita,
cárcel me arranca.
Boca que vuela,
corazón que en tus labios
relampaguea.
Es tu risa la espada
más victoriosa.
Vencedor de las flores
y las alondras.
Rival del sol.
Porvenir de mis huesos
y de mi amor.
La carne aleteante,
súbito el párpado,
el vivir como nunca
coloreado.
¡Cuánto jilguero
se remonta, aletea,
desde tu cuerpo!
Desperté de ser niño.
Nunca despiertes.
Triste llevo la boca.
Ríete siempre.
Siempre en la cuna,
defendiendo la risa
pluma por pluma.
Ser de vuelo tan alto,
tan extendido,
que tu carne parece
cielo cernido.
¡Si yo pudiera
remontarme al origen
de tu carrera!
Al octavo mes ríes
con cinco azahares.
Con cinco diminutas
ferocidades.
Con cinco dientes
como cinco jazmines
adolescentes.
Frontera de los besos
serán mañana,
cuando en la dentadura
sientas un arma.
Sientas un fuego
correr dientes abajo
buscando el centro.
Vuela niño en la doble
luna del pecho.
Él, triste de cebolla.
Tú, satisfecho.
No te derrumbes.
No sepas lo que pasa
ni lo que ocurre.




EMPANADA



Billetera repleta,
patita gorda
de piel blanda y dorada,
luna carnosa.
Overa en bayo claro,
vaquilla echada,
eres del vino tinto
la camarada.
Luciendo tus cachitos
como pezones,
atacas en bandejas
por batallones.
Vienes llena de pino,
cebolla y carne,
con pasas, huevo duro,
y aliño de hambre.
Con el primer mordisco
por una oreja,
se abre tu boca ardiente
como sorpresa.
Te la lleno de pebre,
quedas picante
si te beso muy fuerte,
no me reclames
Busco, loco, en tu vientre,
Delicia oscura,
la traición exquisita
de tu aceituna.
Colegiala desnuda,
niña bonita,
si no te hacen al horno
te dejan frita.
Con pino, ave o marisco
queso o cebolla,
piluchita o vestida
con masa de hoja.
Odalisca de campo,
Al aire el vientre,
Tus amores conmigo
Serán tu muerte.
Vino, mordisco y vino
Y otra mascada,
bacanal asesina
Que no se acaba.
Y repite el ataque
por andanadas:
Nadie queda con hambre
Si hay empanadas.

Jano Antrix

Poeta y escritor chileno autor del blog http://versado-en-la-cocina.blogspot.com/, de donde fue extraído este verso.




LA BODA DE CAFÉ CON LECHE


Doña Blanca Leche,
la de la nevera,
muy vitaminada,
leche de primera,
se quiere casar
con hombre moreno,
de enorme prestigio
y de olor muy bueno.
Ha puesto un anuncio
dentro del mercado
buscando ese novio
que tanto ha soñado.
La llamaron muchos
buenos pretendientes
y, a ninguno quiso,
la muy exigente.
Vino en la mañana
el novio añorado,
un chico moreno,
negrito, tostado.
Los dos se casaron
dentro de un tazón
y café con leche
es la invitación.
Se vino a la boda
el pan orgulloso,
jugo de naranja
y un huevo curioso.
Se vistió de crema
Doña Mantequilla
y la mermelada
llevó su sombrilla.
Y en esta boda
de café con leche
se fueron juntando
todos, uno a uno,
en esa bandeja
de mi desayuno.


Texto de Zandra Montañés Carreño
Dibujo de Hebe Gardés

fuente consultada aquí



PAN


Dejaron un pan en la mesa,
mitad quemado, mitad blanco,
pellizcado encima y abierto
con unos migajones de campo.
Me parece nuevo o como no visto,
y otra cosa que él no me ha alimentado,
pero volteando su miga, sonámbula,
tacto y olor se me olvidaron.
Huele a mi madre cuando dio su leche,
huele a tres valles por donde he pasado:
a Aconcagua, a Pátzcuaro, a Elqui,
y a mis entrañas cuando yo canto.
Otros olores no hay en la estancia
y por eso él así me ha llamado;
y no hay nadie tampoco en la casa
sino este pan abierto en un plato,
que con su cuerpo me reconoce
y con el mío yo reconozco.
Se ha comido en todos los climas
el mismo pan en cien hermanos:
pan de Coquimbo, pan de Oaxaca,
pan de Santa Ana y de Santiago.
En mis infancias yo le sabía
forma de sol, de pez o de halo,
y sabía mi mano su miga
y el calor de pichón emplumado…
Después le olvidé, hasta este día
en que los dos nos encontramos,
yo con mi cuerpo de Sara vieja
y él con el suyo de cinco años.
Amigos muertos con que lo comían
en otros valles, sientan el vaho
de un pan en septiembre molido
y en agosto en Castilla segado.
Es otro y es el que comimos
en tierras donde se acostaron.
Abro la miga y les doy su calor;
lo volteo y les pongo su hálito.
La mano tengo de él rebosada
y la mirada puesta en mi mano;
entrego un llanto arrepentido
por el olvido de tantos años,
y la cara se me envejece
o me renace en este hallazgo.
Como se halla vacía la casa,
estemos juntos los reencontrados,
sobre esta mesa sin carne y fruta,
los dos en este silencio humano,
hasta que seamos otra vez uno
y nuestro día haya acabado…


Gabriela Mistral




EL GRAN MANTEL


Cuando llamaron a comer
se abalanzaron los tiranos
y sus cocotas pasajeras,
y era hermoso verlas pasar
como avispas de busto grueso
seguidas por aquellos pálidos
y desdichados tigres públicos.
Su oscura ración de pan
comió el campesino en el campo,
estaba solo y era tarde,
estaba rodeado de trigo,
pero no tenía más pan,
se lo comió con dientes duros,
mirándolo con ojos duros.
En la hora azul del almuerzo,
la hora infinita del asado,
el poeta deja su lira,
toma el cuchillo, el tenedor
y pone su vaso en la mesa,
y los pescadores acuden
al breve mar de la sopera.
Las papas ardiendo protestan
entre las lenguas del aceite.
Es de oro el cordero en las brasas
y se desviste la cebolla.
Es triste comer de frac,
es comer en un ataúd,
pero comer en los conventos
es comer ya bajo la tierra.
Comer solos es muy amargo
pero no comer es profundo,
es hueco, es verde, tiene espinas
como una cadena de anzuelos
que cae desde el corazón
y que te clava por adentro.
Tener hambre es como tenazas,
es como muerden los cangrejos,
quema, quema y no tiene fuego:
el hambre es un incendio frío.
Sentémonos pronto a comer
con todos los que no han comido,
pongamos los largos manteles,
la sal en los lagos del mundo,
panaderías planetarias,
mesas con fresas en la nieve,
y un plato como la luna
en donde todos almorcemos.
Por ahora no pido más
que la justicia del almuerzo.

Pablo Neruda




LA MUJER DE ALBAHACA

Así se hace el paisaje:
póngale cielo arriba, cielo por dos mitades,
un rebaño de nubes, un árbol solitario;
ponga una raya al medio, pero lejos, muy lejos
y déjeme quedarme soledad por mirarla,
por ver atardecer, porque sí, para nada;
por ver volver las tórtolas simples, crepusculares;
déjeme en esta orilla donde miro hacia adentro
y donde me padece, como un niño, la sangre.
Déjeme ser la greda. Yo me conozco el aire;
entre ser y no ser, me da por ser callada.
Un bulto de silencio donde el viento se queda
demorado, de piedra, detenido un instante.
El siempre deja un poco de polvo compañero,
un arsenal de adioses, un bailarín cansado
a quien, hace mil años, llamamos remolino
y hace girar, girando, sobre un pie a la distancia.
Así se hace el paisaje: de mirar el origen.
Cielo arriba los ojos. Y debajo, la sangre.
Tengo, si es por tener, los sagrados oficios:
tengo de hacer pan, de amasarlo temprano,
de taparlo a la hora que el sol trepa a los pájaros
y dejarlo que crezca como un fruto en octubre
lentamente, a la sombra patriarcal de los árboles.
Tengo, si es por tener, leña del quebracho
que me caldea el horno desde lo rojo al blanco.
Tengo, que cuando vienen los míos de la lluvia,
tengo pan, y me suena a trigo las enaguas.
Tengo que si lo pongo como un sol en la mesa
mis hijos parpadean, ríen encandilados
hasta que traigo humeando una olla da de locro
y mi hombre parte el pan sobre su pecho grande
y ahí, entre sus voces laboriosas y lerdas,
miro caer la luna en lentas rebanadas.
Entonces sí me acuerdo. Al paso del recuerdo
me acuerdo de a pedazos, me acuerdo y no me acuerdo.
Voy llenando los platos ausente del sonido,
como mirando atrás, como atrás del pañuelo
y mientras vuelco el frito de pimentón rojo
siento que, de repente, se derrumba el olvido:
una se pasa el año soñado con la albahaca.
Pasa que nunca pasa el año mujeriego.
Una guarda en la oreja algunas picardías,
picaduras de abejas y cuentos de velorio,
siembra albahaca a la orilla de la acequia sonora
hasta que el carnaval suelta todos los toros
y más luego, el Pukllay fusila la tristeza
y una no sabe nunca quién le ardió la pollera,
la cosa es que una tiene de azufre los sentidos
y ahí nomás, de espaldotas, cae a la primavera.
Es diablo el carnaval, sabe todas las mañas,
pellizca en los Fortines inocente de harina,
le chaya al pobrerío tanta alegría simple
que el miércoles nomás todo queda ceniza.
Después vienen los lloros, vuelve lo cotidiano
y, si hay suerte, una tiene quien le ronde las casas.
Más rápido que pronto hay que parar el rancho
mientras vuelve el otoño cansado de vidalas.
Todo para juntar los míos en la mesa
y contar lo que tengo con los dedos del alma.
Largas fueron las lunas y los hijos crecieron
y la muerte no pudo darnos vuelta la taba.
Esta es la hora linda. Todo vuelve a su sitio.
Transparente, el recuerdo, se quiebra en las cucharas.
Todo se me figura como rezar a solas
y es como si comiéramos dentro de una campana.
Suenan lejos las cosas: desde allá del sonido.
Demoradas, eternas, son la cueva del sueño.
Atrás, la noche espera parada en los nogales
y un aroma de albahaca pasa arriba, en el viento.

Armando Tejada Gómez



TEORIA DE LOS BUENOS DESEOS



Que no te falte tiempo
para comer con los amigos
partir el pan,
reconocerse en las miradas.

Deseo que la noche
se te transforme en música
y la mesa en un largo
sonido de campanas.

Que nada te desvíe,
que nada te disturbe
que siempre tengas algo
de hoy para mañana

y que lo sepas dar
para regar las plantas
para cortar la leña,
para encender el fuego,
para ganar la lucha,
para que tengas paz.

que es la grave tarea
que me he impuesto esta noche
hermano mío.


Hamlet Lima Quintana






EL VINO


Digamos bien del vino nazareno y pagano
del que sediento bebe con ansias de verano;
del que nutre al anémico como una fuerte teta;
del que bautiza, dulce, la pascua de las bodas;
del tuyo, melodioso y dulce, poeta.

Luis Franco



Palabras y pensamientos de Omar Khayyam, gran poeta y gozador, en honor a su compañero inseparable, el fruto de la vid...

De la célebre obra "Robaiyyat", nombre persa que alude a su estructura (cuartetas). La obra data del año 1094.




21.
Los sabios no podrán enseñarte nunca nada,
es la caricia de unas negras pestañas de mujer
te revelará la felicidad.
No olvides que tus días sobre la tierra están contados,
y que bien pronto volverás al polvo.
Trae vino, busca un lugar al abrigo de importunos,
y deja que la vid te consuele.


5.
Si vino y bellezas hay, pide vino y bellezas,
siéntate junto al agua que el verde prado riega,
deja diablos y hurís al musulmán que crea,
mañana puedes morir si es que mañana llega.


29.
¡Ignorante que te crees sabio y te debates
entre dos infinitos: el pasado y el futuro!
Quisieras poner entre ambos una mojonera
y sentarte allí a descansar.
Mejor es que busques la sombra de un árbol y un ánfora de vino,
y trates de olvidar tu impotencia.



51 .
¿Nuestro tesoro? El vino.
¿Nuestro palacio? La taberna.
¿Nuestros fieles amigos? La sed y la embriaguez.
Ignoramos la inquietud porque sabemos que nuestras almas,
lo mismo que nuestras copas y trajes mancillados,
no tienen que temer ni el polvo ni el agua ni el fuego.


Informe de Natalia Jaime

Cocina musical

+
Dado el vasto terrotorio de la Gastronomía y siguiendo en línea con nuestro anterior informe "Hay música en la cocina", hemos sentido curiosidad por las distintas formas de abordar la custión según la feria que se camine.
Así, el video que aquí sigue, previa referencia histórica, es un novedoso botón de muestra, así como los diseños innovadores de la Orchestra Kitchenware, que esperan hacia el final.

Esperamos que lo disfruten...


Un “Oscurantismo” pleno de luz

Entre los siglos V y XV se traza históricamente la línea que comprende al llamado Medioevo. Supo llamársele la Edad del Oscurantismo, debido a la imposición de límites y cuestionamientos en todo lo que se observara como herramienta de propagación de ciertos conocimientos, en especial los que interfirieran en los dogmas ya establecidos por la Iglesia, cuyo brazo derecho era en ese entonces una institución tristemente famosa conocida como La Santa Inquisición.

En las aldeas inglesas de aquellos tiempos, solían montarse pequeños teatros en los mercados y es allí donde germina lo que entonces se llamó “busking” y cuya fermentación y producto final fue perfeccionado por el genial grupo STOMP, de quien nos ocuparemos esta vez, dado que ellos se han metido de lleno en un terreno bien nuestro: la Cocina.

Busking es un término británico usado en muchas áreas del mundo de habla inglesa y en territorios británicos anteriores, tales como Canadá. Comprende la ejecución de música con interferencia de la danza, pudiendo realizar esta tarea valiéndose de lo que se encuentre a mano. Puede incluir malabares, magia y todo tipo de entretenimiento. En Estados Unidos, se llama buskers a los ejecutantes de la calle o músicos de la calle.

Hubieron de pasar varios siglos para que finalmente en 1991, en Brighton, Luke Cresswell y Steve McNicholas dieran una vuelta de tuerca a lo que venían desarrollando como “Buskers” y montaran una compañía en la que el movimiento, la danza y la percusión cotidiana se dieran la mano de un modo natural.
Asi nació STOMP, un grupo de percursionistas que sacan ritmo de cualquier elemento cotidiano, desde zapatos y palmas, hasta tachos de basura, revistas, platos o señales de tráfico. Si hace ruido, consiguen musicalidad. Paseando por 42 países en sus 14 años de existencia, con cinco compañías y más de diez mil representaciones y nueve millones de espectadores, este grupo sigue superándose con sus actuaciones, cortos, anuncios de televisión o incluso películas en formato Imax. Usando materiales reciclados de la basura, como bolsas o vasos de papel, los ocho artistas interpretan con gran precisión todo tipo de ritmos, desde impresionantes batucadas hasta ritmos que parecen suaves melodías en piano...

Sin hablar, pues el gesto es el idioma internacional, consiguen una complicidad con el público, al que hacen partícipe de los ritmos, consiguiendo que, además de ser un espectáculo puramente musical tenga toques de comedia, arrancando entre tema y tema las risas de un público que, amante del tipo de música que sea, no puede más que salir maravillado.


Kitchen - STOMP







"En la mesa no se juega..."













Ahora la música puede acompañar el momento de la comida y no hablamos de escuchar una sonata mientras se cena, sino de ser los propios comensales quienes comiencen a generar sonidos con los mismos utensilios y accesorios que tienen a mano.

Sucede que los diseñadores Hyuh Jin Lee, Chooi-Leng Tan y Hye Ryoung Cheon tuvieron la maravillosa y muy creativa idea de dar forma a estos productos, los Orchestra Kitchenware, que cuentan con la particularidad de encontrarse inspirados en diferentes instrumentos musicales y pueden hacer de la hora del almuerzo o la cena un verdadero concierto.


De este modo el sitio donde colocar algunos utensilios cuenta con la forma de un pentagrama con clave de sol incluida. Y esto es sólo el principio...

Otros de los elementos de la colección son el salero y el pimentero que funcionan como maracas. Las copas de vino, a las que llamaron "Do-Re-Mi", podrán sonar gracias a la ayuda de unos palillos y un plato llamado "Guitar Plate" con unas cuerdas que lo atraviesan que sirven para apoyar el alimento y lo hacen sonar como una guitarra.


Completan esta orquestra gastronómica unos accesorios ideales para sushi. Se trata de un plato con la superficie irregular que puede sonar al rozarlo con los palillos.




En fin, muchas veces la mejor musa para una mente creativa es el puro aburrimiento...

Como sea, un momento de dispersión entre receta y receta no viene mal de vez en cuando.


Informe de Natalia Jaime

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